Publicado el 12/11/2014 19:24 Hs.

Saint Amant II: El testimonio del testigo por el que pidieron Raúl Alfonsín y Arturo Illia

Los expresidentes intervinieron en 1981 para lograr la libertad de Eduardo Schiel, el bonaerense secuestrado en San Pedro cuando visitaba a la familia de su novia sampedrina. Durante su testimonio dio detalles de las torturas que sufrió, cuál era la acusación en su contra y la ayuda que recibió del reconocido Obispo Carlos Horacio Ponce De León mientras estuvo detenido. AUDIO

Eduardo Shiel - Foto: Visión Regional

Este miércoles se completó la tercera de las audiencias por las causas por delitos de lesa humanidad cometidos en Baradero y San Pedro, nucleados en la megacausa Saint Amant II, con los testimoios de Carlos Giovanetti, Graciela Celayeta, Jorge y Nilda Gamarra y Eduardo Schiel.

Schiel, quien se definió como peronista, aunque aseguró que nunca participó en política de manera activa, está domiciliado en Mar Del Plata, pero al momento de su detención vivía en Buenos Aires y se encontraba casualmente en San Pedro, ya que llegó a visitar a la familia de quien por entonces era su novia, la sampedrina Graciela Celayeta.

Fue detenido y culpado de "pegar unas obleas alusivas al asesinato del por entonces Jefe de Policía de apellido Cardozo", imputación sobre la cual Schiel negó tener responsabilidad en todo momento. Aunque, claro está, aunque lo hubiera hecho, nada podrá justificad las toruras que sufrió y que detalló durante la audiencia (VER VIDEO)

Además de la gravedad de las torturas que sufrió, Schiel contó como el Obispo Ponce de León acompañó y cobijó a las familias de los detenidos en el Obispado. "Tengo en mi poder las cartas que Ponce De León envió al regimiento y las contestaciones de los militares con respecto a nuestra situación, la de Graciela y mía; mi mamá le pidió en nombre de muchas madres, que de una misa a los presos de la cárcel de San Nicolás, y ahí lo conocí. Él nos mostró que estaba perfectamente enterado de lo que ocurría allí, de las torturas y las muertes. Nadie de este entorno (Iglesia) tuvo solidaridad; cuando tuvo esta charla con nosotros le pidió al cura de la cárcel que se retire", manifestó.

"Estando en la cárcel de San Nicolás se apersonó cuando yo estaba con capucha dentro un calabozo un hombre que me dijo que era cura y que venía para ayudarme. Entonces le pedí que le avise a mi familia donde estaba y me dijo que eso no lo podía hacer y comenzó a leerme los artículos del código penal y me dijo que tenia que reconocer porque era la única forma que tenía de salvarme, y me di cuenta de que no era cura", manifestó durante su declaración respecto del papel que cumplió la Iglesia durante la última dictadura cívico-militar.

Según reveló Schiel, "a Ponce de León los militares lo tildaron de uno de los cuatro 'curas rojos'", en referencia a su ideología política. Durante la audiencia pidió "ver la cara" de uno de sus captores para "conocerlo" ya que nunca pudo, y ante la imposibilidad (cuenta con certificado médico para seguir las audiencias desde el Penal donde permanece detenido), pidió que los jueces pregunten a los imputados "quiénes, además de Ponce de León y Angeleli, eran los otros dos curas rojos".

Schiel aseguró que "las intervenciones de los expresidentes de la Nación, Arturo Illia y Raúl Alfonsín", allegados a su padre (quien era militante radical), fueron determinantes para su liberación.

TESTIMONIO COMPLETO