Publicado el 26/04/2021 20:41 Hs.

Opinión: Alabanza de la cosa

* Por Omar Marsili, escritor sampedrino, autor de "El paraíso sobre tus zapatos", El Maratonista” y “La deuda, el príncipe y los panurgos”.

La magnificencia de la cosa merece, sin dudas, un espacio en la historia de la humanidad. Es conocida la búsqueda del hombre o de la mujer, frente al mostrador del ferretero pidiendo la cosa, para el cosito, que va en el cosa del artefacto. Y a pesar de ser comentario reiterativo, y hasta burlesco, se sigue repitiendo el cartel no leído en la espalda del ferretero explicando: "que quien busca la cosa para el cosito que va en el cosa yraiga el artefacto para identificar el coso".

Esta situación, que puede ser molesta, no implica mayores controversias, pero hay otra cosa que conlleva problemas y planteos confusos, mas que nada, cuando se busca cosificar la cosa hasta niveles de privilegiar la muerte del otro, todo en el mismo acto.

Hay millares de oportunidades, y a modo de ejemplo, podemos centrarnos en algunos casos, o acontecimientos, que se repiten de modo tan similar que no se pueden considerar casualidad. Vendría mejor un enroque de la a por la u, por que todo hace pensar que en causales mas que casuales.

En más de una ocasión, ocurre que por la cosa se mata. La vida no vale menos que la cosa. El objeto adquiere una elevada valoración y tiene supremacía sobre lo humanoide. La traviesa (o siniestra) frase "Conquista del Desierto" mató miles, quizás millones de Patagones para quedarse con esa cosa que se llama Patagonia, y curiosamente, si alguien acomoda un rancho en esa enorme superficie, es un okupa, actuando en perjuicio del tremendo, y verdadero, okupa o descendiente del okupa que se hizo de la cosa, mal llamada tierra, matando, financiando la matanza, o por algún negociado con los genocidas de turno.

Algo bastante parecido al robo de una cosa, a veces totalmente prescindible, avala la muerte del ladrón. Otra vez, la cosa vale más que la vida. Prohibido robar, legítimo matar, pero la estafa multimillonaria es otra cosa, cosa distinta, cosa inteligente de gente con plata que hace esas cosas porque busca los agujeros de la ley, y al ser otra cosa, se comprende, y hasta justifica, paradoja, la cosa que está arriba de los hombros, rueda sin manija, tipo ruleta rusa, y ante la misma cosa decide cosas diferentes, y no siempre en justo beneficio de la cosa. 

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