Publicado el: 08/12/2019 10:48 Hs.

Opinión: La pesada herencia

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Autor: REP

*Por Omar Marsili

La pesada herencia nos llega desde los orígenes  de nuestra patria. La vida de Moreno se ahoga para liberar los antojos de la oligarquía naciente que recibe el "botín de oro" con la llegada de Rivadavia. Este delito de la historia con su reforma agraria reparte ocho millones y medio de hectáreas entre quinientas sesenta y nueve familias, quince mil hectáreas de promedio. 

Rivadavia aparece prometiendo la distribución de tierras para crear la primera estafa endeudadora y ese criterio lo adoptarán todos los gobiernos conservadores de Argentina que se presentaron con ese nombre o cualquier otro para disimular su propuesta conservadora y en beneficio de un puñado reducido de familias.

En 1826, en los tiempos de la Revolución Industrial europea, en nuestra patria se distribuyen las tierras con un criterio feudal. Grandes extensiones en pocas manos en una época de explotación intensiva. Es impensable manejar tamaña extensión con la tecnología disponible, salvo que se hiciera con un sistema de trabajadores para los adjudicatarios. Nace la oligarquía nacional. Roca en 1880 refuerza esa concepción con la famosa invasión y enajenación de tierras ocupadas por aborígenes, la mal llamada  conquista del desierto. 

Argentina es un país con la extensión de Europa y el poder económico concentrado en pocas manos lo que trae aparejado altos niveles de inequidad. Gran parte de la torta económica se encuentra en pocas manos y millones de personas en la pobreza, millones de casos sin acceso a la alimentación mínima y necesaria. Se dice que el campo genera alimento para cuatrocientos millones pero no puede alimentar a los cuarenta y cinco millones de argentinos. Sin lugar a  dudas el régimen vigente es cuanto menos ineficiente y su concepción egoísta. El estado debe garantizar la alimentación de todos los habitantes mientras que  la tierra en el concepto moderno del Primer Mundo -desde la Revolución Francesa- es considerado un bien social a pesar que los conservadores nacionales y un puñado de extranjeros sostengan que "la tierra es mía, mía, mía", todos somos el campo pero las ganancias son mías. ¿Todos somos o no somos el campo? Si el campo es de todos las ganancias deben distribuirse entre todos.

El concepto sociedad se construye sobre principios humanitarios o deja de ser sociedad para convertirse en una selva. Todos o Pocos, esa es la pregunta que nos debemos, en la respuesta encontraremos nuestro nivel en la escala de evolución darwiniana. Achicando las miserias mentales se pueden achicar las miserias físicas

La pesada herencia existe, algunos heredan miles de hectáreas, otros la pobreza. 

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