Publicado el: 17/10/2019 10:59 Hs.

Opinión: De cómo el feminismo nos salva la vida

COMPARTE:

*Por Nadia Quiroga


El feminismo te salva la vida. Parece un slogan, una frase hecha y vacía. Parece que habláramos del cinturón de seguridad también. Pero sí: el feminismo te salva y te aferra a la buena vida.

El feminismo no te evita las trampas, no es magia. No evitas que caigas en lugares de mierda, no te evita situaciones producto de un sistema machista y patriarcal, no. No te salva de caer en relaciones violentas con tipos machirulos disfrazados de aliados. Pero te saca y te salva la vida. 

El feminismo, que es eso abstracto. El feminismo, que es cada compañera en el mundo, con la que tejiste un lazo inexplicable e indestructible. Eso es la sororidad: no se reclama, no se exige. Te atraviesa el pecho y te ata al mundo, te ata a la compañera que está al lado, aunque esté a millones de kilómetros de distancia. La cercanía es ideológica. 

El feminismo son los feminismos también. Son las ganas de estudiar, de aprender y aprehender. Son las ganas de formarte, crecer y después son las ganas de la praxis. Son las ganas de abrazarte, reír y llorar; son las ganas de celebrar y de “prender fuego todo”; es la bronca, la angustia, la felicidad y la empatía. 

Es la compañera en un taller del Encuentro Plurinacional de Mujeres contándole a 100 “extrañas” que acaba de salir de una relación violenta después de 8 años, con lágrimas en los ojos, pero de felicidad: “eso es en parte gracias a ustedes”. A nosotras, que no nos conocía. 

Es esa compañera española que antes de volver dijo “gracias a ustedes ahora sé que tengo que hablarle y contarle lo que me está pasando”. A nosotras, que no nos conocía. 

Soy yo compartiendo el relato de mi propia experiencia violenta con un machirulo al que creí compañero durante casi dos años mientras me escondía de sus ataques cada vez más violentos y posesivos, por los que obviamente me responsabilizaba. Es contarlo y es saber que también es en parte gracias a ellas, a quienes no conocía, que me salvé.

Es esa compañera que llegó con su hija adolescente y contó que fue ella la que le mostró el feminismo. Y nos sonreímos y se abrazan. Es esa compañera de 66 años que cuenta que estuvo casada 40 años con un hombre al que no llegó a conocer, y que ahora les dice a sus hijas y sus nietas que se abracen al feminismo. Y lloramos todas. 

El feminismo es una marea que te arrasa, que te encuentra, que te salva. No hay manera de no abrazar el feminismo cuando sabés que es lo que te mantiene a flote. Es supervivencia. Y es ganas de contagiar a la compañera que aún no es “compañera”: son las ganas de salvarla. 

En La Plata el feminismo dio otra muestra de por qué este momento es histórico. En La Plata, a las pollerías le dicen pollajerías. Y al Patriarcado, nunca más. 

Comentarios

Los comentarios aquí publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores.
Visión Regional se reserva el derecho de administrar los mismos.