Publicado el: 29/09/2019 12:17 Hs.

En Desarrollo Humano, lo humano es lo de menos: El 75% del presupuesto se va en sueldos

Sueldos y Servicios Profesionales detrás de un escritorio se llevan ese porcentaje del Presupuesto, en el área que conduce Karina Chiarella. Los planes de contraprestación de tareas reciben menos de lo establecido por el Mínimo Vital y Móvil y representan el 15% del total, lejos de la política de incluir. Solo el 8% del gasto se destina a llegar a las necesidades alimenticias en un país con índices cercanos a la crisis del 2001.   

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La Secretaría de Desarrollo Humano es cuestionada fuera y dentro del Gabinete de Salazar.

*OPINIÓN - Por Roberto Borgo

Un par de semanas atrás, como consecuencia de las peleas políticas posteriores a las PASO, medios periodísticos locales dejaron en descubierto la utilización de los fondos sociales nacionales con la desnaturalización de su finalidad: ayudar a aquellas personas en situaciones de vulnerabilidad.

Un estado incapaz de atender directamente en situaciones de crisis económicas a los que más sufren las consecuencias, utiliza intermediarios, y se deja abierta a la discrecionalidad de personas u organizaciones a quienes se ayuda y a cambio de…

Tanto o más preocupante es el manejo que desde el gobierno municipal se pretende dar a una de sus áreas preponderantes que debe estar cerca de las necesidades, la Secretaría de Desarrollo Humano que conduce la Lic. Karina Chiarella, la misma que desconocía su presupuesto, como expuso en medios. Se trata de unas de las áreas quizás más cuestionadas de la Gestión Salazar, hacia fuera e intramuros del funcionariado local.

El viejo esquema de “ayudamos a los que vengan”, lejos está revertir la dependencia que tanto se objeta en otros ámbitos estatales. Menos aún la duda del electoralismo de la ayuda, que florece en tiempos de campaña, y se traduce en audios de Whatsapp en los que empleados y directores conocidos indican “tenés lo acordado con Karina y van las chapas”…

Presupuestariamente es una de las áreas con más recursos afectados que gotean directamente del gobierno provincial con la finalidad de asistir a los de menos recursos. Y la atención social en el municipio se visualiza en la concentración del edificio de Oliveira Cézar y Rivadavia, donde que ir para que atiendan las necesidades, a pesar de que el grueso de gasto presupuestario de la Secretaría se destina a personal y servicios profesionales, lo que supondría tener mayores recursos humanos para salir a ver en el terreno las realidades sociales. Sin embargo, se las atienden desde atrás de un escritorio.

Tanto el Fondo para el Fortalecimiento de Programas Sociales, como el Fondo para el Fortalecimiento de los Recursos Municipales y el Fondo de Inclusión Social, además de los programas específicos de emprendimientos sociales y otros, ingresan al municipio. El control de ejecución de dichos fondos queda a cargo del Honorable Tribunal de Cuentas pero en el marco puramente formal. En sencillas palabras un Informe social de un profesional de la especialidad justifica su otorgamiento. Pero no su discrecionalidad a quién se ayuda y cambio de qué.

En tres años de ejercicios cerrados estos fondos representaron más 32 millones de pesos en 2016. 36 millones de pesos en 2017 y 45 millones de pesos en el 2018. Una enorme masa de fondos que deberían no solo asegurar la ayuda sino precisamente desarrollar políticas de inclusión y mejoramiento de las condiciones sociales estructurales. 

Parte de esos fondos se ejecutan con el otorgamiento de planes bajo diversas modalidades que suponen una ayuda desnaturalizada por la contraprestación de tareas en el ámbito municipal: desde el 2015 estos planes se han casi duplicado pasando de 90 a 170 actualmente. 

Los valores de horas que se abonan están por debajo de lo establecido en el mínimo vital y móvil. El sistema genera que muchos de los ayudados se hagan ilusiones de pasar a la planta municipal como empleados, lo magro de los ingresos propician el no cumplimiento de labores generando el conflicto entre cumplidores y los que lo ven como un escaso fijo por mes.
Esto planes y otros subsidios directos representaron el 15 % de los fondos ejecutados, con analizar los decretos de otorgamientos se desprende que a personas que se le subsidian alquileres los montos hubiesen significado la construcción de viviendas sociales con muy poco más.

Se mantienen planes para personas de capacidades diferentes que se integran laboralmente al Municipio, desconociendo que por una Ley provincial el mismo está obligado a mantener un mínimo de su planta permanente reservado para ellos y dicho mínimo de Ley no se cumple en San Pedro.

Solo un ínfimo porcentaje del presupuesto, entre un 6 % y 8 % en estos años, se han destinado a bienes de consumo entiéndase alimentos y otros indispensables. 

La famosa bolsita de ayuda es tan magra como las ideas de trabajo social. Los dos merenderos que hace años ganaron el respeto de toda la comunidad por su labor comunitaria, llegando más lejos del plato de alimento a los niños por que han crecido en apoyo escolar y contención a mujeres con vínculos complejos, no cuentan con alimentos en cantidad provistos por el municipio. 

Cíclicamente vemos en las redes sociales como sus promotores deben recordarnos a todos que no les alcanza ante la avalancha de necesidades del último año. Y la comunidad de San Pedro responde de inmediato, algo que la Lic. Chiarella no hace. La única medida urgente pareciera ser silenciarlos bajo la amenaza de retirar la escasa ayuda. La misma ayuda que algunos empleados municipales parecieran si tener la suerte para iniciar mini merenderos en tiempos de campaña. Para lo demás están los altruistas comerciantes, verduleros, carniceros y particulares que llegan con una bolsa de alimentos

A pesar que abundan los “profesionales y sus servicios” no se envían a estos merenderos los recursos humanos: qué sería mejor que poder abordar directamente las problemáticas sociales y familiares en las que los niños debieran ser lo importante, y no conformarse con asegurar la comida sin mejorar las condiciones que producen sus faltas.

El trabajo en redes falla por donde se lo mire: la integración comunitaria con actores de las organizaciones que trabajan en los barrios, las entidades de promueven la defensa de derechos y atención de victimas de violencia de género y otras, no existe. Las organizaciones no participan del diseño de las políticas y mucho menos de una implementación. 

Las entidades religiosas católicas y de las iglesias evangélicas que conocen de cerca las necesidades porque hace años llegan eficientemente a los pobres no son llamadas ni consultadas. La única interacción en este ámbito pareciera ser la promesa política a un dirigente religioso que incursionara en las PASO pero buscando la trasferencia de votos.  

Quizás la falta de visión desde la política social caería en un manto piadoso de olvido, pero simplemente es imposible no analizarlo ante el crecimiento que seguramente esta semana vamos a dolorosamente conocer de la pobreza en nuestro país- Superior al 35 % y nuestros chicos más de la mitad sin sus necesidades mínimas y básicas satisfechas. 

Desde lo político no se reacciona, la mayoría de los municipios de la provincia han salido a buscar a los niños y ancianos en un momento difícil de la economía, somos el San Pedro de los eventos y las fotos… lejos muy lejos de la realidad. 

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