Por Omar Marsili, escritor sampedrino.
Occidente y China, precios y costos, dos modelos contrapuestos o el mismo modelo con hábitos distintos.
En nuestro occidente se encuentran las grandes fortunas que Forbes exhibe con bastante impudicia.
Pienso, sin datos fidedignos pero apelando a razonamientos simples, no será que las ambiciones de occidente necesitan altas rentabilidades, inflar los precios para generar esas fortunas.
Argentina tenía acero, petróleo, ferrocarriles, fabricas nacionales de trenes, autos y aviones. Todo se producía en el país con empresas estatales. El estado brindaba un servicio a precios racionales con baja rentabilidad.
Occidente privilegia lo financiero sobre la producción. Los comodities fijan el precio del producto reemplazando a la política de precios inspirada en costos más rentabilidad.
LLegó un mensaje divino: el estado no sirve. La solución, entregar las empresas a particulares ofreciendo un mercado virgen al Señor Mercado.
La primer medida despidos generando alta desocupación y por supuesto, achicando el mercado interno, achicando las ventas dentro del país. A menor venta crecen los costos fijos obligando a aumentar los precios o fundirse. El costo argentino fue creciendo, conformando una economía menos competitiva.
Nuestro país privatizó las industrias de industrias, las que brindaban materia prima a las empresas y consumidores finales. Reemplazamos los ferrocarriles por medios de transporte más costosos y a la vez, haciendo más inseguro el tránsito.
Somisa -empresa del estado- se regaló y los precios racionales de la empresa del estado aumentaron los costos de las empresas nacionales. Entel se privatizo y aumentaron los costos de las empresas nacionales. Lo mismo con la energía y el petróleo no solo se privatizó sino que las empresas competidores de YPF pusieron los precios que más le convenía, en una típica organización oligopólica, figura prohibida por delictiva.
Los recursos básicos aumentaron en exceso los costos de las industrias y comercios.
Se destruyeron las fábricas de Rastrojeros, IKA, Sian Di Tella facilitando la importación de rodados y/o autopartes, llevando los precios a niveles internacionales y generalmente más caros.
Además, las grandes empresas se endeudan en el exterior para girar “intereses falsos” al exterior e inventar gastos en el país para pagar menos impuestos en nuestra patria.
Los costos en China no son subsidiados, son costos reales. Las empresas del estado se preocupan y trabajan para que los precios finales chinos sean competitivos.
China piensa en China. Los empresarios del mundo también piensan en China: comprar en China barato para hacer negocios jugosos con alta rentabilidad en su país. Jamás pensarían en imitar a China en sus valores.
Los insumos y servicios caros de occidente generan jugosas ganancias de la selecta minoría. Los que aparecen en Forbes se quedaron con las utilidades que no tienen las empresas nacionales y la comida que le falta a la mitad de la población del mundo.
En muchos casos los empresarios se apropiaron de obras realizadas por el estado o le hicieron pagar al estado las inversiones que hicieron. Un ejemplo, la nacionalización de deudas que aplicó Cavallo con la dictadura y otras estrategias como concursos preventivos o "subsidios para el desarrollo" otorgados sin contraprestaciones. Las rutas privatizadas, las distribuidoras de energía privatizadas, la industria del acero entregada a precio de chatarra.
En nuestro occidente está prohibido subsidiar al pueblo pero se vive subsidiando al gran capital
Nos explican de impuestos elevados mientras estamos entre los países con mayor presión impositiva de los sectores más bajos. Justamente los mayores críticos tienen la sede central en paraísos fiscales, burlando la legislación nacional, esquivando la equidad tributaria. Esto en China es perder la cabeza al mejor estilo de Maria Antonieta.
China no hace Dumping, hace economía elemental, China trabaja para los chinos, los chinos trabajan pensando y para China
